Mirapolis podría renacer… bajo los colores de Dragon Ball.
Treinta y cinco años después de su cierre, el antiguo parque de atracciones de Courdimanche, en el Val-d’Oise, podría conocer una segunda vida. Según una investigación de POLITICO, el Elíseo está pilotando desde hace varios meses discusiones con Arabia Saudita en torno a un vasto proyecto de ocio a las puertas de París.
En el corazón de las negociaciones: Qiddiya Investment Company, filial del fondo soberano saudí PIF, que está desarrollando actualmente cerca de Riad un inmenso complejo de entretenimiento que incluye, entre otros, Six Flags Qiddiya y un parque enteramente dedicado al universo de Dragon Ball.
Es precisamente una versión más modesta de este futuro parque Dragon Ball la que se estaría estudiando para el sitio de Mirapolis. El monto de la inversión aún no se conoce, pero varias fuentes evocan una operación susceptible de superar el billón de euros.
El expediente parece ya bastante avanzado. Una reunión organizada a finales de julio bajo la autoridad del prefecto de la región Île-de-France habría reunido a varios gabinetes ministeriales, pero también a RTE e Île-de-France Mobilités. Las discusiones versan en particular sobre los transportes, el abastecimiento energético, la gobernanza del proyecto y el control de los terrenos.
Abierto en 1987, Mirapolis había sido presentado como el mayor parque de atracciones francés. Dominado por una gigantesca estatua de Gargantua de 35 metros de altura, había cerrado sin embargo ya en 1991 después de solo cuatro temporadas, víctima de dificultades financieras y una afluencia insuficiente.
En esta etapa, ninguna decisión definitiva ha sido anunciada. Pero si el proyecto se concreta, podría convertirse en una de las mayores inversiones jamás realizadas en el ocio en Francia.
Un parque Dragon Ball a pocos kilómetros de París: ¿proyecto excepcional o idea demasiado ambiciosa?
