Creo que PAM tiene un problema muy importante con su coherencia artística y su falta de rumbo en cuanto a la personalidad del recinto. Le falta una dirección creativa y trabajo de branding por un tubo. Intenta ser muchas cosas a la vez y no consigue transmitir nada.
Da pena porque es un parque con un potencial BRUTAL. En el corazón de una de las mayores capitales de Europa, muy bien conectado, mucho espacio sin usar que puede destinarse a novedades, joyas como Tarántula o Abismo, una historia y legado envidiables que pueden servir de inspiración para el futuro del parque... Todo se siente hoy en día como un reflejo decadente de lo que el parque llegó a significar para la sociedad madrileña y mucha ambición ha desaparecido (aunque la renovación de la concesión cambiará esto por seguro)
Existe una creencia popular de que a los parques de atracciones (no temáticos) no se les debe presuponer un cuidado de marca y coherencia estética currados, pero ejemplos como Liseberg o Tívoli Gardens invitan a pensar que tenemos mucho que mejorar en España. Aunque no es un ejemplo tan heavy, Tibidabo debería aprender un poco también



